Rubalcaba se queda solo en su reforma federal de la Constitución
El PP y la Generalitat de Cataluña rechazan la propuesta del líder del PSOE, que quiere llevar el debate al Congreso de los Diputados

Rubalcaba se queda solo en su reforma federal de la Constitución
La vía federal que propone Alfredo Pérez Rubalcaba para frenar el desafío soberanista catalán apenas tiene seguidores. Ni los propios socialistas catalanes, que reconocieron sentirse «más tranquilos que cómodos» con la intervención del líder del PSOE en el debate sobre la consulta catalana del 8 de abril , secundan su propuesta. En el PSC coinciden con Ferraz en que la Constitución debe abrirse a las reivindicaciones del nacionalismo catalán, pero con la boca pequeña siguen amparando el derecho a decidir.
Así, con el PSC dividido entre quienes reclaman una apuesta más catalanista y la contención de su líder Pere Navarro, Rubalcaba quiere que todo el arco parlamentario se sume a una reforma federal de la Carta Magna . Su propuesta para «seguir viviendo juntos» pasa por una «actualización del pacto constituyente» que «recoja las aspiraciones y singularidades» de Cataluña. Es todo lo que ha dicho hasta la fecha. El Gobierno no tiene intención de abordar una reforma en ese sentido. Rajoy considera que Cataluña goza de «un grado de autogobierno sin parangón» en la historia de España. Y eso es «gracias a la Constitución Española». El presidente del Gobierno cree que la respuesta al desafío vendrá por la unión política en la Unión Europea .
Y es que, si Rubalcaba quiso impulsar su propuesta en el debate sobre la consulta catalana en el Congreso , consiguió justo lo contrario, a juzgar por las intervenciones públicas de los portavoces. El PP, por medio de Alfonso Alonso, pidió saber «a dónde» quiere ir el líder del PSOE y dejó claro que «la Constitución no puede ser reformada solamente para satisfacer a un nacionalismo enfadado». Alfred Bosch, de ERC, fue más tajante: «No he visto manifestaciones multitudinarias en las calles de Barcelona pidiendo un modelo federal. Parece que estamos hablando del tiranosaurio rex».
Días después, el secretario general del PSOE mantuvo un encuentro del que apenas trascendieron detalles con Josep Antoni Duran Lleida en los pasillos del Congreso de los Diputados. Una fotografía con la que Rubalcaba quiso ilustrar su disposición a tender puentes con CiU. «Él [Duran], hasta ahora, ha dudado de la reforma constitucional y, ahora, ve que es la única fórmula», asegura Rubalcaba. Por eso tiene la intención de llevar a la Cámara Baja su reforma, con la idea de cerrar un espacio de diálogo que aglutine a partidos y autonomías.
El PSOE cumple con el requisito los setenta diputados -una quinta parte del total- que exige el artículo 146 del Reglamento del Congreso para este primer paso. Rubalcaba contaría también con el apoyo de otros grupos parlamentarios, partidarios también de una reforma constitucional, aunque en otros términos. Pero el PP, con su mayoría absoluta, tiene mayoría para vetar incluso la creación de la ponencia. Y Rafael Hernando, portavoz adjunto de los populares en el Congreso, se apresuró a tachar de «imprudente» la iniciativa socialista. «Sería más sensato si antes de plantear una reforma constitucional lo hablara con el resto de partidos y en especial con el PP. Nosotros estamos abiertos al diálogo pero tenemos que saber en qué sentido», valoró.
Desde Cataluña, el portavoz de la Generalitat, Francesc Homs (CDC), respondió a Rubalcaba que en el Parlamento catalán ya se han puesto de acuerdo «partidos bien diferentes para formular una propuesta» sobre cómo quieren las relaciones con el resto de España. Homs subrayó que el «plan estrella» de Rubalcaba no tiene el apoyo del PP. UDC, partidario de la olvidada tercera vía de Duran, entiende que la prioridad es la consulta separatista -«irrenunciable»- prevista para el 9 de noviembre. Para ICV una reforma «cosmética» no es la solución y quiere revisarlo «todo». Y ERC sostiene que la propuesta es inconcreta e «imposible». El proyecto de referéndum soberanista es «infinitamente más claro», dijo Josep Maria Terricabras, candidato a las elecciones europeas.
Rubalcaba trata de ganar tiempo y no acudirá al Congreso hasta que se celebren los comicios europeos por aquello de los «rifirrafes electorales que siempre hay en campaña». Su verdadera intención es abrir un proceso de diálogo que sirva para «diagnosticar» cómo resolver el problema luego llegar a un acuerdo que incluya a comunidades autónomas y expertos. En resumen, «un diálogo sobre soluciones, pactar y votar». Rubalcaba salió del debate soberanista del 8 de abril con el objetivo de convencer a Rajoy. El PSOE quiere evitar lo que le ocurrió el mes de febrero, cuando el PP bloqueó la creación de una subcomisión que sirviera para analizar la política territorial.
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