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Santiago de Compostela se queda sola en el impuesto a excursionistas

Otros municipios gallegos descartan vincular un tributo a las visitas de un día

El PP y el PSOE ven al BNG «perdido» en la gestión turística de Santiago

Numerosos turistas en la compostelana Plaza del Obradoiro EFE
Pablo Baamonde

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La alcaldesa de Santiago de Compostela, la nacionalista Goretti Sanmartín, ha anunciado a comienzos de esta semana que su gobierno estudia la posibilidad de gravar con un impuesto específico a los «excursionistas de un día»que no llegan a pernoctar en la capital gallega. De esta propuesta no se sabe, hasta ahora, más que su actual estado embrionario, con el Ayuntamiento analizando cómo y en qué medida podría implantarse. Lo que sí es seguro es que, por el momento, la capital gallega será la única ciudad de la Comunidad que llevará adelante un tributo como ese. Lo hará en un intento por asegurar que todos sus visitantes contribuyan a reducir los costes que genera en la ciudad un turismo intenso, especialmente durante el verano; también aquellos que no se hospedan en ella y, por tanto, actualmente escapan a los registros que contabilizan su afluencia.

El primer problema que presenta la medida es que, según ha admitido la regidora local del BNG, todavía no existe una fórmula que pudiese dictar su funcionamiento. Hasta ahora, Sanmartín no ha desvelado ninguna posible vía ya estudiada sobre cómo podría llegar a producirse el cobro de este 'impuesto al día' en Compostela, sólo avanzó que se podrían tener en cuenta a los turistas que acceden a la ciudad en autobús a través de la dársena de Xoán XXIII, donde aparcan «numerosos» vehículos de este tipo. Pero es inevitable que un impuesto así no llegase a hacerse efectivo en su totalidad; al menos, actualmente.

De difícil aplicación

De atenderse únicamente a la citada dársena, el gravamen no llegaría a ser de aplicación sobre todos los visitantes que llegan a la ciudad por sus propios medios, ni sobre los que se valen de un tren o, incluso, de los autobuses que cargan y descargan pasajeros en la Estación Intermodal. Un espacio en el que tampoco podría aplicarse porque, a diferencia de lo que sucede con Xoán XXIII, donde recalan exclusivamente autocares turísticos, muchos viajeros que se apean en la estación doble acuden a la ciudad por motivos diferentes al turismo –por trabajo, el primero de ellos– que los excluiría del abono de la tasa a excursionistas.

Más allá de eso, una incorrecta aplicación invocaría el riesgo de que los visitantes, conscientes de estas limitaciones, simplemente renegasen del acceso en autobús turístico a la urbe y eligiesen cualquier otro método a su elección, resultando en su desuso como alternativa de transporte público.

En cualquier caso, la medida sería independiente y paralela a la propuesta de tasa turística, que tiene en cuenta las noches de estancia, que Sanmartín remitió a la Xunta para su estudio. Al respecto, ha hecho hincapié en que –a diferencia de lo que sucede con la tasa turística– dar el paso para implantar el gravamen a excursionistas no dependería del Ejecutivo autonómico, sino del Ayuntamiento, por tratarse de un impuesto de ámbito municipal, de modo que el gobierno local de Santiago deberá ser artífice y ejecutor de esta nueva tasa. Un ejemplo del que, por el momento, otros municipios gallegos prefieren distanciarse.

Rechazo en otras ciudades

En declaraciones a ABC, los ayuntamientos de Vigo y La Coruña han asegurado que no se plantean implantar un gravamen como este dentro de sus fronteras. Mientras que desde la ciudad herculina no encuentran «razones objetivas para establecer» un impuesto a sus visitantes de un solo día, desde Vigo también confirman que «no hay previsiones» que sigan esa línea. Descartan, de hecho, esa posibilidad y también la de instaurar cualquier otro tipo de tasa vinculada al turismo. Este periódico también ha intentado ponerse en contacto con la Alcaldía de Sangenjo, pero no ha sido posible obtener una valoración por su parte.

Por otro lado, el presidente de la Federación Galega de Municipios e Provincias (Fegamp), Alberto Varela, señala el hecho de que Santiago, como otros ayuntamientos que sufren una gran presión turística, sostiene unos niveles de población que «no» son «acordes» al número que refleja su padrón. «Es lógico que, para atender a este volumen de población», los municipios requieran «más recursos» de los que corresponderían, argumenta. Sin llegar a valorar la posible entrada en vigor de una tasa como la que baraja la Alcaldía compostelana, insiste en que ese es el caso de la capital gallega, en la que no se alcanzan los 100.000 vecinos empadronados pero su población vinculada –que incluye a quienes trabajan en la ciudad, la visitan o en ella tienen una segunda vivienda– supera los 167.000.

Un punto de vista que buena parte del sector hostelero de la ciudad compartía en conversación con ABC. Tanto Thor Rodríguez, presidente de Hostelería Compostela, como Lois Lopes, su homólogo de Hostalaria.gal, esperaban que de aprobarse aquella propuesta de tasa turística, cuyo análisis recae ahora en el gobierno gallego, ayudase a sufragar los gastos que genera tamaño impacto turístico. Habrá que ver si esta otra iniciativa, firmada enteramente por el ayuntamiento de Santiago, logra materializarse y cumplir su cometido.

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